Llevo una semana de mierda, y solo estamos a miércoles. Por dioR bendito. Y eso después de haber pasado un fin de semana bastante decente con la señora de Miss (dícese, mi señora esposa, a.k.a. Mafalda). Fin de semana de apartamento, piscina, sol daikiris y Adriana Lima abanicándome con una hoja de palmera. Pero fue llegar el lunes, y los cuatro jinetes del apocalipsis decidieron parar a tomarse un café en mi casa. Por ahora he conocido a tres de ellos, literalmente, pero como ya dije antes, solo estamos a miércoles. Con la suerte que tengo, seguro que si me cruzo con una paloma, resultará ser el espíritu santo, y me dejará embarazada.
Ya había escuchado eso de “quien tiene buena noche no puede tener buen día” (unas 32.876 veces, más o menos, en esos duros momentos de resaca subsanados por esa grandiosa mujer, Maggi, y sus sopas), pero nunca había escuchado nada de “quien tiene buen finde, no puede tener buena semana”, tendré que patentarlo.
Mi vida se ha transformado en un chiste, solo le falta empezar con un “esto es un francés, un inglés y un español…”. Bueno, al menos el señor Mercadona sabe como consolarme con sus postres de chocolate y bizcocho, los cuales me como de cuatro en cuatro sin ningún tipo de remordimiento, total, como no engordo y estoy buena (que podré tener una mala semana, pero sigo teniendo eyes in the face).
La verdad es que, a este ritmo, me da un poco de miedito que llegue mañana, aysss...
La culpa es de Mafalda, está clarísimo.
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