jueves, 27 de mayo de 2010

Guan dei mor

Mañana es la orla de Hamelin. Y ¿a que nadie adivina cuando me compré los zapatos? Ayer ¿Como puedo ser tan ruina?.

Vale, se me concede un poco de cancha, porque ayer tuve examen. Un examen de 50 preguntas tipo test, de las cuales supe contestar, conociendo de verdad la respuesta, a 4. Las demás las respondí por el grandioso metodo científico del 'pito pito, gorgorito'. Si lo apruebo, minimo me tendran que poner una calle, o hacerme santa; "Santa Miss del no-te-lo-crees-ni-tu".

Ayer me pasé el día con mi mejor amiga, La Rumbera. Mirando zapatos de centro comercial en centro comercial y tiro porque me toca. Bien, aqui haremos un inciso para esclarecer algo: mis pies son amorfos, y enormes. Con decir que, si quisiera meterme en el agua en la playa con las converse puestas, tendría que sacarme el carnet de patrón de barco...no iba a ser perfecta entera, no hay que abusar.

Pues con estos piecesitos (mentira cochina, con estas patotas), se me hace un poco dificil encontrar zapatos, porque: o no hay talla, o me queda muy suelto de empeine, o el que me sirve no es del color adecuado, o esto, o lo-otro. Bueno, que la Rumbera se ganó el cielo ayer ayudándome, y soportándome. Pero...¿que coño? ¡Si ella de tiendas conmigo se lo pasa mejor que McGyver en bricomanía! Le encanta mirar zapatos horribles y decirme, mientras intenta no reirse:
'-Este Míss, este te quedaría perfecto'.
También le encanta que vayamos a los chinos, a mirar toooodo lo que tienen, mientras nos descojonamos. Y jugamos a "despista al chino''; que consiste en entrecruzarnos por los pasillos, luego ir una hacia un lado, otra al otro, y cambiar el sentido de la marcha, mientras el-chino-de-turno intenta decidir cual de las dos es mas probable que robe alguna de las valiosas mercancias que tienen alli (todas sabemos que ni en Tiffany's llegan al nivel de los chinos), y seguirla. Probadlo, debería convertirse en deporte nacional.

Total, que ya tengo vestido, zapatos, y demás parafernalia. Aunque realmente no es que me convenza mucho el conjunto. El vestido si, pero los zapatos, jummm. Pero claro, ir descalza, con un vestido, es muy Heidi. Y como que no tengo muchas ganas de que aparezca Pedro dando saltos, ni el abuelo, ni la señorita Rotenmeyer. Quizá esta última si, las maduritas con gafas siempre me han dado mucho morbo.

Bueno, mañana se verá.

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