viernes, 7 de mayo de 2010

Meet me halfway

Discutir con tu pareja deberia tener un limite de minutos, como Megavideo.

Cuando empiezas, todo tiene sentido, una causa, un porque. Pero a medida que avanza en el tiempo, empieza a entrar mierda de otras discusiones anteriores, y terminas por no tener ni puta idea de por que empezó todo.

Y peor es mi caso, que la mayor parte de las veces, me quedo sin sexo de reconciliación. Y digo yo, ¿entonces para qué discutimos? No le veo sentido. Además, a esto añadamos que soy gilipollas poco constante, y cuando ya han pasado 5 minutos desde la discusión, se me pasa el cabreo. Y por mucha razón/certeza-del-acierto-de-mi-razonamiento que tuviera al principio, en ese momento tengo la misma capacidad de convicción que Rajoy vestido de tirolesa.

Propongo limitar las discusiones a 25 minutos, y después, quede como quede, sexo salvaje de reconciliación. O crear una tablita (que el word las hace preciosas) en la que se marque a quién le toca ceder en la próxima discusión.


La idea se me ocurrió hoy, mañana la llevaré al Parlamento, lo mismo me dan un pin o me nominan al premio Nobel de la Paz, nunca se sabe.

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